Todo lo que necesitas saber sobre el informe corporativo de sostenibilidad en la UE: de la Directiva de información no financiera al Paquete de Finanzas Sostenibles y la Taxonomía Verde Europea.

Desde 2018, algunas empresas de la Unión Europea tienen que divulgar información sobre su impacto ambiental y social en un reporte anual, a menudo llamado Informe de Sostenibilidad. La Directiva de información no financiera (Non-Financial Reporting Directive o NFRD) ha sido adaptada en leyes nacionales en todos los 28 estados miembros, incluso en España con la Ley 11/2018 de Información no Financiera.

Pero esta Directiva está a punto de cambiar, con una propuesta de Directiva para los informes de sostenibilidad empresarial (Corporate Sustainability Reporting Directive o CSRD) actualmente en discusiones en el Parlamento Europeo. ¿Quién tiene que cumplir con estas directivas, y cuál es la información requerida?

La Directiva de información no financiera (NFDR)

La Directiva de información no financiera (NFRD), publicada en el 2014, requiere que los países miembros de la UE creen legislaciones nacionales para pedir a empresas con ciertas características que publiquen información más allá de sus estadillos de ingresos. En particular, estas empresas deben divulgar información social y ambiental, con el propósito de mejorar su desempeño de sostenibilidad.

Quién debe cumplir con la NFRD

La NFRD se aplica a todas las compañías de interés público con más de 500 empleados, un total de activos superior a €20 millones o una facturación superior a los €40 millones. En la UE, este grupo incluye unas 11,700 grandes empresas y grupos, incluyendo empresas cotizadas, bancos, compañías de seguros y otras designadas por las autoridades nacionales como entidades de interés público.

Qué información se debe divulgar

La NFRD requiere que estas empresas divulguen información sobre su modelo de negocio, políticas, resultados, riesgos, gestión de riesgos y desempeño, así como indicadores de performancia alrededor de cuatro retos claves de sostenibilidad: retos medioambientales, sociales y de empleados, derechos humanos y corrupción.

Las empresas también deben explicar de qué manera los retos de sostenibilidad pueden afectarlas, y como la empresa en si afecta a su comunidad y al medio ambiente; algo que la UE llama de “doble materialidad”.

El principal objetivo de la NFRD es mejorar la gestión hacia una economía mundial sostenible con la justicia social y la protección al medio ambiente. Además, es una herramienta que ayuda a incrementar la confianza de los inversores, los consumidores y la sociedad en general.

La Directiva sobre informes de sostenibilidad empresarial (CSRD)

El año pasado, la Comisión Europea adoptó una propuesta de Directiva sobre informes de sostenibilidad empresarial (CSRD) que supondría modificaciones a la NFRD. La propuesta extiende el alcance del cumplimiento a más empresas, requiere que la información sea verificada e introduce requisitos de divulgación más detallados y alineados con el Pacto Verde y la Taxonomía Verde de la UE.

La propuesta establece reglas de informe europeas comunes para aumentar la transparencia, ya que requiere que las empresas reporten sus datos de sostenibilidad de manera coherente y comparable. Según la Comisión, los nuevos requisitos se aplicarían a todas las grandes empresas y todas las cotizadas, incluyendo las pequeñas y medianas empresas (Pymes) cotizadas aunque estándares proporcionales serían desarrollados para las Pymes.

El Paquete de Finanzas Sostenibles y la Taxonomía Verde

La CSRD forma parte del Paquete de Finanzas Sostenibles, el cual apoya la inversión privada hacia la transición a una economía neutra a nivel climático.

Una parte importante del paquete es la Taxonomía Verde de la UE, que tiene el objetivo de clarificar cuáles actividades económicas contribuyen más a cumplir los objetivos ambientales de la UE. El último febrero, la Comisión Europea creó la controversia cuando reveló el último borrador de la taxonomía, que incluye las energías de gas y nuclear como fuentes “sostenibles” de energía. Esta inclusión tiene sentido para los objetivos de mitigación y adaptación climática de la taxonomía, pero podrán ser contra productivos a la hora de cumplir con sus otros cuatro retos clave: agua, economía circular, contaminación y biodiversidad.

Ahora, la Comisión está buscando recomendaciones sobre cómo conseguir los otros cuatro objetivos. 

Cuándo entrará en vigor la CSRD

El primer informe alineado con la CSRD tendrá que ser entregado por las empresas el 1 de enero de 2024, para el año 2023. Esto significa que no se puede perder ningún tiempo para adaptarse a esta nueva ley.

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