Un viaje europeo de una semana para una familia de cuatro genera cerca de una tonelada de emisiones de carbono. En este artículo te explicamos cómo se puede reducir y mitigar la huella de carbono de las vacaciones de verano.

Cuatro personas que vuelan de París a Barcelona y se quedan allí una semana como turistas generan unos 900 kg de gases de efecto invernadero. Para llegar a este resultado, ClimateTrade sumó vuelos, taxis, noches de hotel, comidas en restaurantes y actividades turísticas típicas. La mayor parte (95%) de esta huella proviene de los vuelos, por lo que la procedencia de los turistas es el principal determinante de la cantidad de emisiones que generan en sus vacaciones de verano.

Se necesitarían 4.000 metros cuadrados de bosque y un año entero para absorber las emisiones de carbono de las vacaciones de una familia. Y dado que se espera que el 71 % de los europeos se tomen unas vacaciones de verano en 2022, la factura de carbono está creciendo más rápido de lo que el planeta puede absorber. A nivel mundial, se estima que el turismo es responsable de alrededor del 8% de las emisiones de carbono. Entonces, ¿qué podemos hacer para reducir esta huella?

Consejos para un viaje de verano bajo en carbono

Transporte: ¿volar o no volar?

Hay varias cosas que los turistas pueden hacer para reducir las emisiones de carbono asociadas con sus vacaciones. Dado que la mayor parte de la huella proviene del transporte, esta es la primera área a observar. Los vuelos son conocidos por emitir enormes cantidades de gases de efecto invernadero, así que si puede, tome el tren en su lugar: automáticamente reduciría sus emisiones en unas tres cuartas partes. Y si realmente no puede evitar el avión, asegúrese de compensar la huella de carbono de su vuelo. La mayoría de las aerolíneas ahora ofrecen este servicio, gracias a calculadoras automatizadas y plataformas tecnológicas como ClimateTrade.

Una vez en tu destino, intenta moverte en transporte público en lugar de taxis, o utiliza proveedores de movilidad neutros en carbono como Cabify.

Alojamiento: cuanto más pequeño, mejor

En segundo lugar, busque una opción de alojamiento energéticamente eficiente. La huella de carbono de las estadías en hoteles se ha reducido en aproximadamente un 10 % desde 2015, principalmente debido a las mejoras en la eficiencia energética, pero es importante comprender de dónde proviene esta huella para elegir dónde alojarse. Cosas como la energía, el tamaño del edificio, la ubicación geográfica, la presencia de sistemas de calefacción o refrigeración, la presencia de restaurantes, bares o instalaciones de catering, el tipo de alimentos consumidos, la presencia de lavandería o una piscina, todos suman las emisiones de carbono al total de un alojamiento. Por lo tanto, los hoteles u hostales con habitaciones más pequeñas y menos servicios tienden a tener una huella más baja.

Algunos hoteles también dan la opción a los huéspedes de compensar las emisiones de CO2 de su estancia: ese es el caso de Melia Hoteles, que ha integrado la API de ClimateTrade en su sistema de recompensas.

Comida: qué comer cuando se come fuera

Se estima que la huella de carbono de una comida en un restaurante es de entre 3 kg y 8 kg, pero la mayoría de nosotros no nos damos cuenta de cuánto afecta lo que comemos al calentamiento global. En la COP26, se mostró a los asistentes la huella de carbono de cada plato del menú, ayudándoles a tomar mejores decisiones. Cuando aparece información sobre el CO2 en los menús, queda claro que las comidas a base de plantas tienen un impacto mucho menor en el clima que la carne. Por ejemplo, un estofado de verduras tiene una huella de 100 g, mientras que una comida tradicional escocesa de carne de oveja con verduras y patatas genera unos 3,3 kg. Según WWF, debemos reducir la huella de carbono de nuestro consumo de alimentos a alrededor de 4 kg por día para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París.

Entonces, cuando sale a comer mucho, puede reducir su huella de carbono eligiendo más alternativas basadas en plantas y evitando la carne roja. El desperdicio de alimentos es otro factor importante en las emisiones de este sector, así que elija restaurantes con porciones normales y asegúrese de terminar su comida. También podría intentar ir a restaurantes de desperdicio cero, que están ganando popularidad en todo el mundo.

Actividades: ¡Muévete!

En cuanto a las actividades turísticas, la mejor manera de limitar su huella de carbono es mantenerse activo: alquile una bicicleta para descubrir su destino, haga una caminata o báñese en el mar. Estas son excelentes formas de disfrutar de sus vacaciones sin generar emisiones de CO2.