El sector del blockchain tiene que reforzar sus criterios ESG si quiere alcanzar la adopción masiva sin dañar al planeta.

Poco a poco, la industria del cripto está saliendo del reino de los nerds y ganando terreno en la cultura dominante. Cada día, miles de usuarios hacen su primer contacto con esta tecnología, que como otras antes, está moldeando el futuro de nuestro mundo.

Está emergiendo un ciclo virtuoso en el que proyectos nuevos y prometedores están compitiendo por el estatus de unicornio, obteniendo cada vez más usuarios, y por lo tanto más inversión, que sea financiación de proyectos contra tokens o acciones, o en forma de inversión comercial o institucional en los activos cripto denominados de primer orden.

Sin embargo, los criterios Ambientales, de Sostenibilidad y Gobernanza (conocidos por su acrónimo inglés ESG) están cada vez más exigentes para los fondos de inversión, y se aplican también al sector cripto.

ESG para la inversión en blockchain

Mientras es verdad que cantidades considerables de dinero están llegando al sector, y que los flujos de inversión están creciendo de forma increíble, los fondos sujetos a criterios ESG estrictos se quedan fuera del alcance de los proyectos cripto. Por eso, es importante que se mueva rápido para cumplir estos requisitos, con el fin de llegar al próximo nivel de capacidad de financiación e inversión.

Cuando se crearon los presupuestos de carbono, nadie podía anticipar la evolución de la industria del blockchain, muy demandante en energía. Hoy en día, el mundo cripto está involuntariamente distorsionando estos presupuestos, mientras se encuentra frente a las puertas cerradas de fondos que no pueden invertir en industrias que no sean “limpias”.

Nos encontramos en una situación muy delicada, en la que la industria del blockchain tiene recursos para invitar a miles de usuarios, aunque sus desafíos ESG quedan por ser resueltos. Esto está afectando el ímpetu del ciclo virtuoso mencionado anteriormente.

Anuncios cripto en la SuperBowl e impacto en el clima

Miremos el ejemplo de la SuperBowl de este año, en el que tres de los más grandes actores del mundo de las casas de cambio cripto ascendieron al olimpo de los anunciantes. Tomando en cuenta el hecho de que cada transacción de bitcoin emite una tonelada de CO2 a la atmósfera (según datos de Digiconomist), incentivar a los millones de espectadores de la SuperBowl a juntarse a la revolución cripto va en contra de los objetivos climáticos globales, especialmente ya que las dos mayores criptomonedas en términos de capitalización se quedan atrás en términos de conciencia ecológica.

La huella de carbono de Ethereum no es tan dañina como la de Bitcoin, pero una única transacción aún emite 124,4 kg de CO2. Además, este número crece en correlación con el consumo de energía del equipamiento necesario para validar transacciones y minar nuevas unidades de la moneda, como es el caso con Bitcoin. Ethereum tiene un plan de cambiar su mecanismo de funcionamiento para que los equipamientos demandantes no sean más necesarios; la iniciativa reduciría su consumo energetico un 99,95%, pero no es tan claro cuando se volverá realidad, ya que el proceso de cambio es muy complejo, y ya ha sido retrasado varias veces.

En efecto, los anuncios de la SuperBowl han incentivado a millones de personas a contribuir al aumento de la huella de carbono del mundo – algo que en ningún caso nos podemos permitir. Es la hora de que el blockchain ayuder a resolver el problema, no a agravarlo.

Primeras buenas practicas en el sector cripto

Las primeras iniciativas innovadoras para resolver este problema en el mundo blockchain están brotando. Por ejemplo, la alianza entre ClimateTrade y Algorand ha sido descrita como la primera iniciativa de gobernanza verde en el sector blockchain.

Cualquier red de blockchain puede volverse neutra en carbono a través de iniciativas centradas en ESG, como lo es el Green Treasury de ClimateTrade y Algorand.

Al calcular el impacto de carbono en el ecosistema de Algorand y permitiendo la compensación inmediata a través del marketplace de blockchain de ClimateTrade, el Green Treasury permite a Algorand compensar su propio impacto del carbono, mientras integra de manera sencilla las mismas capacidades de compensación para su ecosistema de desarrolladores, incluyendo los marketplace de NFTs, las soluciones de pago, los activos digitales regulados y los nuevos modelos económicos.

La oportunidad de los servicios de custodia

Los inversores institucionales no han entrado en el mundo cripto hasta que este ofreció servicios de custodia seguros y bien desarrollados, para aliviarlos de la alta responsabilidad de detener activos digitales y gestionar las amenazas de seguridad inextricablemente vinculadas a la posesión de activos cripto.

Se han construido bunkers con seguridad física de grado militar y los estándares más exigentes del sector bancario para prevenir el robo de activos cripto en servidores. Dentro de estos bunkers, que se ven bloqueados de cualquier tipo de conexión internet, módulos de seguridad de hardware generan, almacenan y protegen claves privadas, y un número muy limitado de personas gestionan las transacciones de forma manual. Pero este es el nivel más básico (y necesario) de servicio de protección de los fondos – no es suficiente.

Cualquier entidad sujeta al reporte ESG que desee tener activos digitales tiene que ir un paso más allá, para convertir sus tenencias en activos no sólo seguros sino que también cumplan con los estándares ESG. Aquí está la oportunidad para los custodios de ofrecer un servicio de valor añadido, no sólo para garantizar la seguridad de los activos cripto, sino también para asegurar que han compensado sus emisiones de CO2 para cumplir con los criterios ESG. Esto haría posible que más clientes se vean dispuestos a subirse al tren de la inversión cripto.

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