Los tokens no fungibles (NFTs) son la última moda de blockchain. ¿Pero sabes qué son?

Vivimos en una época en que las tecnologías emergentes nunca paran de introducir nuevos términos en nuestro vocabulario, en su camino para remodelar nuestra sociedad.

Mientras algunos de estos son demasiado especializados para que hablemos de ellos en la cultura convencional, hay una tecnología cuyo vocabulario se puede escuchar tanto en una reunión de negocios como en un bar. Se trata, claro, del blockchain.

Hoy, analizaremos la última moda blockchain: los tokens fungibles y no fungibles (también conocidos como NFTs). Pero primero, empecemos con una explicación sencilla pero eficaz de lo que es el blockchain.

Lo que hace el blockchain tan popular es que permite que las personas tengan activos digitales imposibles de falsificar o duplicar, sin que se necesite una entidad única para controlar el sistema. En internet, una foto o cualquier otro fichero se puede duplicar infinitamente y enviar a varios destinatarios, quienes no tienen posibilidad de saber cuántas copias existen, o quienes las tienen. Por esa razón, ha sido imposible transferir valor a través de las redes de internet hasta ahora; hemos tenido que seguir usando los sistemas financieros heredados.

Pero una vez que tengamos una tecnología que permite a los activos digitales tener las mismas características que el dinero (durabilidad, transportabilidad, fungibilidad, escasez, resistencia a la falsificación, etc.), abre la puerta para la transferencia de valor (no sólo monetario) directamente en internet, sin necesidad de infraestructura convencional.

Esto nos lleva al asunto de este artículo, los tokens. Los tokens ya existen en varios formatos desde hace mucho tiempo (piensa por ejemplo en las fichas de casino y los tickets para atracciones), y los tokens digitales no son tan diferentes. Estos pueden ser vistos como un sistema de contabilidad que sirve usos específicos dentro de cada contexto. Se pueden añadir diferentes características a la capacidad de contabilidad de un token para que sirva diferentes propósitos, desde derechos de voto o de reputación, hasta el acceso a un servicio o a una plataforma concreta.

Ahora, enfoquemos en la diferencia entre los tokens fungibles y no fungibles. De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, fungible significa “que se consume con el uso”.

Entrando más en detalles, los bienes fungibles pueden ser sustituidos uno por el otro, ya sean mercancías o dinero. Por ejemplo, el petróleo, el trigo y la madera son mercancías fungibles. Lo que es fungible es intercambiable y flexible.

Vamos a usar un ejemplo sencillo para ilustrar la diferencia: si tengo una entrada de cine y no puedo ir, otra persona puede usarla de la misma manera que yo – las entradas de cine son intercambiables. Pero si hablamos de un vuelo, solo el pasajero original puede usar el billete, que es único y no intercambiable. Puedo cambiar mi entrada de cine para ver otra película: las entradas de cine son tokens fungibles. Pero no puedo cambiar mi billete para ir a otro lugar: los billetes de avión son tokens no fungibles.

El dinero es fungible: fácilmente puedo cambiar un billete de US$100 por otro. Pero si quiero hacer lo mismo con una obra de arte, las cosas se complican: el arte no es fungible.

Llevamos esta analogía al área digital. Si tengo 1 bitcoin, lo puedo cambiar por otro sin que pierda ningún valor. Pero si tengo una obra de arte digital, no se puede necesariamente cambiar por otra obra de arte digital. Esto nos lleva a uno de los casos prácticos más comunes para los tokens no fungibles (NFTs): la representación de la propiedad para el arte digital.

Lo que hace a los tokens no fungibles es que tienen atributos únicos (o metadata) vinculados a ellos, que les hacen diferentes e irremplazables (en el caso del vuelo, el atributo clave sería el nombre del pasajero). Para arte digital, el enlace/la localización en donde la obra está guardada, y el autor que la subió (y creó el NFT) pueden ser trazados para comprobar la autoría. 

El arte y las piezas de colección son dos de los casos prácticos más sencillos y comunes para el uso de NFTs, pero la existencia de activos digitales que puedan contener metadata abre la puerta para una multitud de otras aplicaciones, entre las cuales:

  • Gaming: Esta es otra área de moda para los NFTs: pueden servir a representar avatares, armas o capacidades para trocarlos en un juegos. 
  • Finanzas: Se pueden representar bonos con NFTs, y en este caso el titular recibe los intereses en la misma dirección en donde tiene el NFT.
  • Tickets y certificados: Ellos pueden ser representados por NFTs para autenticar y proteger su propiedad, y ejercer los derechos asociados. 
  • Moda de lujo: Los NFTs están cada vez más usados para combatir la falsificación en el sector de la moda de lujo: se puede vincular un NFT creado por la marca a cualquier producto (por ejemplo, un par de zapatos). 
  • Creación de contenidos: Recientemente Ashton Kutcher y Mila Kunis lanzaron una serie animada, Stoner Cats, que solamente los titulares de un NFT representando uno de los personajes pudieron mirar. 

 

El cambio climático y los NFTs 

blockchainAquí tenemos dos perspectivas jalando en direcciones opuestas: 

Por una parte, los NFTs tienen un impacto enorme a nivel de emisiones de CO2, por causa del uso intensivo de electricidad necesario para crearlos en el blockchain donde la mayoría de ellos son creados e intercambiados, Ethereum.

En abril de 2021, la creación y el intercambio de NFTs on Ethereum había causado una huella estimada de casi 150.000 toneladas de CO2, el equivalente de 70.000 vuelos de ida y vuelta entre Nueva York y Londres. Algunas plataformas, como Aorist, se apoyan en redes blockchain que usan menos energía, como Algorand. Pero la realidad de hoy es que la mayoría de los NFTs creados e intercambiados llevan un coste ambiental muy alto.

Estamos orgullosos de contribuir a la sostenibilidad del blockchain y de los NFTs a través de nuestras alianzas con Algorand, Aorist y Cudos Network, entre otros, para conseguir NFTs de emisiones negativas, y de mitigar el coste ambiental de la promesa blockchain a través de nuestra API y de nuestras calculadoras.

Por otro lado, los NFTs también pueden ser usados para combatir el cambio climático, es decir, un NFT puede tener una cantidad de créditos de carbono vinculados a una obra de arte, lo que hace mas interesante la compensación de emisiones: un ejemplo es este NFT, que fue acuñado con la compensación de 1.000 toneladas de CO2.

Volviendo a nuestro ejemplo de billetes y certificado, también podemos imaginar certificados de créditos de carbono representados as NFTs, y conteniendo el registro del número de series y toda otra información relevante en forma de metadata. Por esa razón, en ClimateTrade estamos convencidos de que en un futuro próximo, los NFTs van a tener un espacio prominente en la acción climática y en los mercados de carbono.